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PELIGROSA ESTRATAGEMA

PELIGROSA ESTRATAGEMA


Se está montando una peligrosa dialéctica de la confusión en torno al autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP). En ese sentido es significativo el llamado formulado recientemente por el Presidente de la Asociación Rural Regional Concepción, durante el desarrollo de la Expo- Norte, exigiendo a los partidos políticos y a los religiosos que dejen de apoyar al EPP. ¿Qué partidos políticos y cuáles religiosos apoyan al EPP? ¿Qué es y a quiénes representa finalmente este grupo criminal? El supuesto EPP no representa a nadie, está totalmente fuera de época, no tiene la inspiración ni de la izquierda más radical, más bien ha causado perjuicio a la causa de los pobres y de la auténtica lucha campesina. Todo parece indicar que es funcional a los intereses de la derecha oligárquica y no deja de tener verosimilitud la presunción de que este grupo haya sido creado, financiado y alentado por los mismos terratenientes, los sojeros y los narcotraficantes. Por lo menos hasta ahora se ha aceptado su vinculación con los narcotraficantes que los protege, lo que explicaría que sus miembros no sean aprehendidos y el grupo no sea desbaratado. “Sabemos que muchos tienen la capacidad de influir y orientar la conducta de los que hoy ven en la violencia una salida política o un buen negocio” afirma el Presidente de la Asociación Rural Regional Concepción"  y más adelante agrega: “pedimos a esas organizaciones políticas, sociales y religiosas que desarrollen acciones concretas para incidir entre sus amigos y conocidos para que depongan las armas y que todos vivamos sometidos a la ley” (Diario Última Hora, 13 de setiembre de 2015). Es una acusación genérica pero dirigida. “Sabemos que muchos tienen la capacidad de influir y de orientar la conducta de los que hoy ven en la violencia una salida política o un buen negocio” o  pedir que “las organizaciones políticas, sociales y religiosas  desarrollen acciones concretas para incidir entre sus amigos y conocidos para que depongan las armas” equivale a decir: “ellos son sus amigos” y ustedes pueden hacerles cambiar y si no lo hacen es porque les apoyan. El Presidente de la Rural Regional trata de tonta a la ciudadanía con este sofisma barato. Lo único coherente en sus afirmaciones es cuando indicó que la violencia puede ser un buen negocio. ¿Negocio para quién o para quiénes? Esta postura del ganadero está en total coincidencia con los referentes del oficialismo que últimamente han acusado al Frente Guazú de ser el nexo y el encubridor del EPP. Y con esto se redondea esta peligrosa estratagema. Hay que perseguir a todo “el zurdismo” por ser el apoyo logístico del EPP. Esto nos coloca en la encrucijada de los viejos tiempos del stronismo, cuando con ese pretexto se encarcelaba y se  expulsaba del país a cualquiera sindicándole de comunista. Es un manipulador mensaje político que tiene esta lectura: Hay que parar cuanto antes el crecimiento político del Frente Guazu y de cualquier otra organización que critique al gobierno. Hay que descalificar a todos los defensores de los derechos humanos sean éstos religiosos, políticos o periodistas, acusándoles de ser simpatizantes del EPP y de esa manera proteger las acciones de las Fuerzas de Tarea Conjunta sin importar que éstas traten de compensar su ineficacia con actos violatorios de la ley y de los derechos humanos fundamentales, dando así vía libre al terrorismo de estado. Con esto salen del enfoque de atención los narcotraficantes y la narco política, salen del enfoque los políticos corruptos que deben ser enjuiciados, y de esta manera se auto protegen alineándose detrás de una retrógrada derecha,  donde todos son bienvenidos: Políticos corruptos, ganaderos y sojeros que no quieren pagar impuestos, terratenientes y grandes contrabandistas y propietarios de medios de comunicación. Todos unidos contra un enemigo común, el peligro que puedan representar los partidos y movimientos progresistas, aunque eso signifique en la práctica, que todo el proceso de institucionalización de la República, siga siendo peligrosamente postergado.

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